sábado, 3 de septiembre de 2011

"El amor en los tiempos del cólera" Gabriel García Márquez

El doctor Urbino agarró el loro por el cuello con un suspiro de triunfo: qa y est.
Pero lo soltó de inmediato, porque la escalera resbaló bajo sus pies y él se quedó un instante suspendido en el aire, y entonces alcanzó a darse cuenta de que se había muerto sin comunión, sin tiempo para arrepentirse de nada ni despedirse de nadie, a las cuatro y siete minutos de la tarde del domingo de Pentecostés.

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